¿SABÍA QUE…?

Un proceso de calentamiento con aceite térmico permite ahorrar combustible entre un 20 y un 25% más que con vapor.

Seguro que ya lo sabía. Pese a ello, y porque quizá no todos lo saben, no me cansaré de repetirlo. En una época marcada por el cambio climático y el agotamiento de los combustibles fósiles y su consiguiente encarecimiento, escoger la alternativa tecnológica adecuada en un proceso de calentamiento es clave no sólo para el planeta, sino también para nuestro bolsillo. 

Todavía existen muchas empresas y procesos que consumen más de un 20% del combustible estrictamente necesario. En una instalación de calentamiento indirecto con vapor se obtiene un rendimiento global del 65 – 70%, es decir, se pierde más de un 30% de la energía, del combustible y de los €. La tercera parte de esas pérdidas se va por la chimenea. La recuperación de calor en los humos tiene que dar un notable avance en el futuro. Pero de eso ya nos ocuparemos. El drama es el otro 20% del total del combustible consumido. Los condensados y los purgadores se encargan de no poder sacarle en la práctica todo el partido posible al combustible quemado.

La buena noticia es que este mismo proceso calentado con aceite térmico dispondrá de un rendimiento, también global, del 90%. Ese 10% que falta vuelve a escaparse a través de la chimenea. Y eso es todo. No hay cambio de fase, ni recuperación de condensados, ni purgadores, ni tampoco intereses subliminales en mis palabras. Hay un circuito cerrado y las cosas son como son.