Según se desprende de una entrevista al Sr. Michael E. Porter, una autoridad internacional en estrategia competitiva, para elegir el precio de un producto debemos fijar ”un marco emocional y racional” previo y después cifrar el precio. Debemos asimismo, calcular cuánto valor del creado por nosotros durante nuestro proceso de producción, estamos cediendo a nuestro cliente con la venta del producto final que adquiere, además de los costes fijos básicos:

  • mano de obra empleada
  • materias primas necesarias
  • suministros
  • coste de embalaje
  • coste de transporte
  • publicidad o marketing

Vista esta premisa, nuestras calderas de fluido térmico son:

  • susceptibles de ser comprados por empresas de todos los sectores industriales;
  • tecnológicamente adaptables;
  • económicamente rentables;
  • poseen particularidades innovadoras y sobretodo,
  • aportan valor añadido a los procesos para los que se adquieren.

Si usted debiera escoger alguna de estas características como bandera de nuestros generadores de calor ¿con cuál se quedaría?

De hecho, PIROBLOC actualizó en los dos últimos años el diseño de sus calderas de fluido térmico e incluyó en su lista de fabricados estándar nuevos modelos de calderas en respuesta a una nueva demanda de cierto mercado. Por otra parte, ha obtenido la habilitación para fabricar bajo códigos de diseño específicos requeridos en países que requieren cumplir con reglamentaciones distintas de las de la UE.

Para terminar y volviendo al marco emocional en el que cabe englobar cada producto, recordemos que el criterio personal del cliente y lo que ése está dispuesto a pagar por el mismo o por un servicio que se le propone, se basa en la percepción que tenga de sus características (calidad, robustez, acabados) y en las emociones que espere obtener del mismo, recuerdos o sensaciones que le unan a él.

En definitiva, ¿por qué no cifrar también el valor intangible intrínseco de un producto?