Continuando con la temática desarrollada en nuestros últimos blogs del año 2009 y para iniciar con buen pie el 2010, hablaremos ahora de los fluidos transmisores de calor, siendo los más comunes:

  • Agua
  • Vapor
  • Humos o gases de combustión
  • Glicerina
  • Sales fundidas
  • Aceite térmico
AGUA y VAPOR. El agua utilizada en calderas de agua caliente y de vapor (para producir éste), necesita normalmente de un tratamiento previo de descalcificación, etc. para preservar la vida de la caldera en la que se usen, además de, en ocasiones, purgas continuas de lodos y espumas que el proceso genera, lo que deriva en pérdidas de energía. Por otra parte, suele estar a disposición de los usuarios con facilidad y en abundancia.

Características principales: El agua cambia de estado a 100ºC a presión atmosférica, por lo que si se desea trabajar con ella por encima de esa Tª, deberán aumentar la presión, obteniendo un producto resultante llamado Agua sobrecalentada.

Con el vapor sucede algo parecido, resultando la curva de saturación de vapor (como ejemplo 150ºC 5 bar a), obteniéndose vapor sobrecalentado.

El diseño de las calderas puede ser PIROTUBULAR o ACUATUBULAR, en función de si son los humos o el agua lo que circula por el interior de los tubos.

En nuestro próximo blog hablaremos del resto de fluidos caloportadores.