Aunque ambos son productos de accesorios muy comunes y que se utilizan para cambiar la dirección del flujo en un sistema de tuberías, tienen algunas diferencias importantes.
En el sector industrial petrolero y químico, se considera una curva como un cambio en la dirección de la tubería que carece de una definición de ingeniería específica en cuanto a dirección y grado – pudiendo ser casi de cualquier radio y ángulo de flexión – y realizada generalmente mediante el uso de una máquina curvadora en la propia instalación y para una necesidad concreta.
Los codos son considerados un producto de mercado, con un radio de curvatura determinado – de D 1,5 o 1D con D diámetro nominal – y el ángulo suele ser 45 grados o 90 grados.
Sin embargo, en Europa y excepto los sectores petroleros y químico, aún existe el concepto de curva como elemento fabricado en serie, con unas determinadas características geométricas, aunque cada vez más se utiliza el término para aplicaciones más domésticas, básicamente por el empleo de materiales que no pueden soportes grandes temperaturas.
La aparición de la norma europea EN 10253-2 “Butt-welding pipe fittings – Part 2: Non alloy and ferritic alloy steels with specific inspection requirements”, que incluye radios de curvatura de 2D, 3D y 5D bajo la denominación de codo – “elbow” – y como producto de mercado, puede ayudar a tener una uniformidad de criterios o quizás por el contrario a crear más confusión.
Es evidente en todo caso que se impone cada vez con mayor determinación el empleo de codos de radios de curvatura 1D – Codo de Radio Corto, SR – o 1,5D – denominado también Codo de Radio Largo, LR -, bajo las normas ASME B31.3 y ASME B16.9.
Existe una frase muy habitual en el sector industrial que dice “todos los codos son curvas, pero no todas las curvas son codos”.




















