Los tipos de juntas rotativas según la tecnología de sellado y servicio:
- Juntas con juntas tóricas elastométrica. Para aplicaciones ligeras, bajas temperaturas y presiones moderadas.
- Juntas con sello mecánico equilibrado. Para presiones altas, temperaturas elevadas y larga vida útil. Acostumbran a ser usadas en instalaciones de fluido térmico para temperaturas del orden de 200ºC.
- Juntas específicas alta velocidad. Diseñadas para giros de muchas revoluciones, pero con limitaciones importantes de temperatura.
- Juntas específicas alta temperatura. Con materiales y rodamientos especiales. Las más adecuadas para instalaciones de fluido térmico con rangos de hasta 300–340 °C.
- Sello mecánico: suele ser cara rotórica y cara estacionaria lapeadas – p.ej. grafito contra metal o carburo -, para asegurar estanqueidad y buena resistencia a la temperatura.
- Cojinetes/rodamientos: rodamientos especiales o casquillos de grafito preparados para soportar el ambiente caliente, a veces con sistemas para reducir la temperatura que llega al rodamiento.
- Control de fricción: el propio aceite térmico puede lubricar parcialmente la zona del sello; si la junta trabaja en seco puede generar sobrecalentamiento local por fricción, un riesgo muy importante incluso a nivel ATEX.
- Sentido de giro y caudal: la geometría interna se adapta para asegurar que el fluido entra, barre el interior del rodillo y sale correctamente, evitando bolsas de aire o puntos calientes.
Son muy sensibles a trabajar sin caudal. Por lo tanto si el fluido térmico no circula, el sello mecánico puede sobrecalentarse y dañarse rápidamente.
Requieren mantenimiento preventivo – control de desgaste de sello, estado de rodamientos, par de giro, temperatura de la junta -.




















