El aislamiento de tuberías en una instalación de fluido térmico es esencial para reducir pérdidas de energía, garantizar la temperatura de proceso y mejorar la seguridad y la vida útil de la instalación.
Razones energéticas y de proceso
Disminuye las pérdidas energéticas al entorno, manteniendo el fluido térmico en la temperatura seleccionada.
Aspectos económicos y ambientales
Un correcto aislamiento reduce significativamente el gasto energético, con ahorros elevados. Ello también significa unas menores emisiones de CO2 a la atmósfera y ayuda al cumplimiento con los objetivos de eficiencia energética y ambiental.
Seguridad y protección de la instalación
Reduce la temperatura superficial en las tuberías, reduciendo casi totalmente – dependerá que sea totalmente del material de aislamiento y de su espesor – el riesgo de quemaduras al personal de operación y mantenimiento.
Protege también a las tuberías frente a choques térmicos en zonas frías – ya sea por la temperatura ambiente en instalaciones a la intemperie en determinados paises, como por características del proceso -.
Cumplimiento normativo
En España
Real Decreto 1215/1997, Reglamento de Equipos a Presión (REP) -, exige la protección contra riesgo de quemaduras para superficies superiores 50ºC y que puedan ser accesibles. Considera el aislamiento como medida obligatoria para cumplir con los requisitos de seguridad en tuberías de fluidos térmicos.
Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) y RD 486/1995, obliga a evaluar los riesgos de contacto con entornos industriales. El aislamiento es control preventivo requerido en evaluaciones de riesgo para personal de operación y mantenimiento.
En Comunidad Europea
Directiva 2014/68/EU, Equipos a presión (PED). Clasifica las tuberías por categoría de riesgo según volumen, presión y temperatura, y exige un diseño seguro contra quemaduras. El aislamiento debe justificarse en el expediente técnico de homologación para marcado CE.
Directiva 2012/27/UE de Eficiencia energética. No obliga a espesores mínimos de aislamiento, pero exige auditorías energéticas en donde ante pérdidas energéticas en tuberías no aisladas, deben justificarse y minimizarse.




















