Se entiende por descarbonización el proceso de reducir progresivamente la presencia del carbono y por tanto de las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre todo de dióxido de carbono – CO₂ -, que se liberan a la atmósfera por la actividad humana, especialmente por el uso de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas.
Es vital en la lucha contra el cambio climático y de la transición hacia una economía baja en carbono.
En la práctica implica:
- Cambiar las fuentes de energía fósiles por renovables, ya sean energía solar, eólica, hidráulica, etc.
- Aumentar el uso de energía eléctrica en procesos industriales o en calefacción doméstica.
- Mejorar la eficiencia energética en las industrias, para poder minimizar las emisiones de CO2 si no es posible un cambio a un combustible menos contaminante.
- Aumentar la transición a vehículos eléctricos y el uso de transporte público de bajas emisiones.
- Uso de biocombustibles avanzados y combustibles sintéticos en aviación y transporte marítimo.
- Rehabilitación energética de edificios – aislamientos térmicos, bombas de calor, etc. -.
- Prácticas agrícolas con menor huella de carbono, protección y restauración de bosques como sumideros de carbono.
- Reformas regulatorias, innovación tecnológica y cambio en patrones de consumo.
Las alternativas a los combustibles fósiles en la industria se muestran en la siguiente tabla
| Combustible alternativo | Emisiones | Particularidades |
|---|---|---|
| Biomasa – pellets – | Bajo | Adaptación de quemadores y almacenamiento |
| Biogás | Casi cero | Disponibilidad y calidad variables |
| Hidrógeno | Cero emisiones directas | Quemadores específicos |
| Electricidad | Cero con electricidad producida por renovables –solar, eólico – | Coste económico importante |




















