El diseño de dos serpentines concéntricos, se acostumbra también a denominar “de tres pasos de humos”.
El primero comprendería la cámara de combustión, limitada por el diámetro interior del primer serpentín. El segundo paso de humos sería el delimitado por el diámetro exterior del primer serpentín y el interior del segundo serpentín, mientras que el tercero sería el delimitado por el diámetro exterior del segundo serpentín y el diámetro exterior de la envolvente interior.

El motivo principal es que optimiza el coste económico con el rendimiento del equipo.
Una caldera con un paso más de humos – tres serpentines -, tendrá más superficie de intercambio y un mayor rendimiento. Sin embargo, este tercer serpentín obliga a disponer de una bomba que con el mismo caudal – los serpentines se conectan en serie -, deberá vencer una pérdida de carga muy superior.
Esto puede implicar en ocasiones una bomba de mayor tamaño o la misma bomba con rodete mayor y por tanto motor eléctrico de superior potencia. En ambos casos, no compensara ese coste con el aumento de rendimiento del equipo.
¿Cuál podría ser el aumento de rendimiento del equipo? Obviamente dependerá del diseño del tercer serpentín, pero en ningún caso superará un 1 o 2% adicional que no compensará el aumento de coste de la bomba y del consumo de motor de la misma.
Hay otra razón importante para que el diseño sea de dos serpentines. Ante cualquier acción de mantenimiento preventivo o correctivo que se deba efectuar a la caldera, el acceso al segundo serpentín – el intermedio -, sería muy dificultoso al ser prácticamente inaccesible.
Finalmente, el coste de una caldera de tres serpentines es muy superior a la de dos serpentines. No sólo porque exista mayor cantidad de tubería, sino también y sin duda determinante, porqué la fabricación tiene una complejidad mecánica superior, siendo mucho más complicada.




















