A mayor viscosidad, menor caudal.
Las bombas centrífugas están optimizadas para agua – viscosidad del orden de 1 centiPoise.
Si se selecciona una bomba diseñada para agua para bombear fluidos viscosos, la bomba vehiculará menos caudal – del orden de un 40% al 70% según viscosidad -, consumirá más energía eléctrica, se calentará mucho más y en la mayoría de los casos cavitará.
Aunque sean bombas cuyos materiales puedan soportar elevadas temperaturas, con viscosidades >100 cP, el caudal puede reducirse hasta un 30-50% porque el fluido no se adapta del todo correctamente a las palas del impulsor – tienden a tener zonas de baja circulación en las palas – y hay más rozamiento interno.
Se puede minimizar este efecto, con diseños específicos de las palas, pero continuará habiendo diferencias en el caudal impulsado según la viscosidad del fluido, comparadas con el bombeo de fluidos poco viscosos.




















